La erradicación del hambre en el mundo
Las hambrunas se repiten año tras año en los países más empobrecidos del mundo, y provocan la muerte de millones de personas. Constituyen un problema crónico que aparentemente sobrepasa la capacidad de actuación del resto de países. ¿Pero esto es así en realidad o precisamente las hambrunas son una consecuencia de su forma de actuar?
En su libro El hambre en el mundo explicada a mi hijo, el sociólogo Jean Ziegler denuncia la monopolización de recursos por parte de grandes multinacionales, gobiernos y bancos, que se mueven exclusivamente por las leyes del mercado, y provocan la perpetuación del hambre en el mundo.
El pasado 14 de septiembre la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) anunciaron que el número de personas que padece hambre en el mundo sigue siendo inaceptablemente alto. Su estimación para este año es que 925 millones de personas sufrirán hambre crónica, 98 millones menos que el año pasado, pero aún así una cifra realmente vergonzosa.
¿Por qué vergonzosa? En el artículo 25 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se establece que “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”. En la realidad, una parte considerable de la población mundial no ve respetado este derecho. Desde un punto de vista ético, con que esto le sucediera a una sola persona la humanidad ya debería sentir vergüenza.
Según declaraciones del Director General de la FAO, Jacques Diouf “con un niño que muere cada seis segundos debido a problemas relacionados con la desnutrición, el hambre sigue siendo la mayor tragedia y el mayor escándalo del mundo.”
Previendo la magnitud del problema, la FAO lanzó el pasado mes de mayo una peculiar campaña publicitaria para combatir el hambre en el mundo. La campaña 1 billionhungry (Mil millones de hambrientos), presentaba un vídeo del actor Jeremy Irons furioso ante la magnitud del problema, que invitaba a la población a enfurecerse contra la injusticia e instaba a los líderes mundiales a actuar con firmeza para erradicar el hambre en el mundo.
La reducción del número de personas afectadas se vincula a la bajada del precio de los alimentos básicos. Pero la subida de precios que se está produciendo actualmente puede invertir esta tendencia a la baja.
Normalmente, los habitantes de los países más ricos del mundo se interesan mucho más por el aumento del precio de la gasolina, que viven como un hecho dramático, que por el incremento del precio del trigo o del maíz. Sin embargo, es precisamente el incremento del precio de los alimentos básicos lo que genera situaciones dramáticas en otros lugares del Planeta.
El aumento de los precios del trigo provocó que los precios internacionales de los alimentos subieran un cinco por ciento en agosto de 2010, el mayor incremento mensual que se ha producido desde noviembre de 2009 y el precio más alto alcanzado en los dos últimos años.
Según la FAO, se produjo como consecuencia del incremento de los precios internacionales del trigo tras la sequía en Rusia, que ha prohibido su exportación, y también por el aumento en los precios del azúcar y las semillas oleaginosas.
¿Por qué aumentan los precios de los alimentos? Detrás de los precios están los intereses de las grandes transnacionales, los grandes supermercados y los productores y distribuidores de los productos básicos.
Por ejemplo, en el caso del trigo en Rusia se sabe que sí hay existencias suficientes – de hecho, según la FAO, la producción de cereales en 2010 se situará como la tercera mejor de los últimos cinco años – pero los especuladores están acaparándolas para forzar un incremento del precio.
Por otro lado, muchas de las tierras que cultivaban tradicionalmente las poblaciones más pobres han sido acaparadas por multinacionales cuya producción cubre las necesidades de los países ricos.
¿Es posible dar con una solución eficaz para el hambre en el mundo? Entre las posibles vías de solución que podrían aplicar los países más ricos del mundo destacan cuatro:
- Sustituir los programas de ayuda alimentaria por inversión en infraestructuras que permita a los países más empobrecidos producir suficientes alimentos para autoabastecerse e incluso comercializar sus productos.
- Sustituir las políticas agrarias proteccionistas de la Unión Europea y Estados Unidos por una mayor apertura del mercado a las importaciones de productos agrarios del resto de países.
- Establecer un sistema de regulación de precios que impida la especulación.
- Frenar el poder de las grandes empresas multinacionales, que sobrepasa con creces el marco de acción de los Estados e impone sus criterios, en los que la ética y la solidaridad no tienen cabida.
Por nuestra parte, como ciudadanos privilegiados que pertenecemos a la minoría acomodada del mundo, la erradicación del hambre pasa necesariamente por reducir nuestro nivel de vida. Cuesta reconocerlo, pero nuestro bienestar solo es sostenible a costa del malestar, el hambre, la desnutrición, la enfermedad, la muerte de una mayoría condenada a la miseria simplemente por haber nacido en otro lugar del Planeta.







