La responsabilidad de Google
El pasado 24 de febrero un juez de Milán condenó a David Carl Drummond, ex presidente del consejo de administración de Google Italy y actual vicepresidente; George de los Reyes, ex miembro del consejo, y Peter Fleischer, responsable de la estrategia de privacidad para Europa de Google Inc. a seis meses de cárcel cada uno por un delito de violación de la intimidad.
Ninguno de ellos deberá ir a prisión por ser su primera condena en Italia y porque la sentencia es inferior a tres años. Aún así, Google ha declarado que apelará la sentencia porque considera que es “un ataque a los principios fundamentales de libertad que han construido Internet”.
El motivo de la condena, según el tribunal, es que los acusados no impidieron en 2006 la publicación en Google de un vídeo que mostraba a un menor de edad con autismo, mientras era acosado y golpeado por varios estudiantes de un instituto técnico de Turín.
El vídeo en cuestión se grabó con un teléfono móvil en mayo de 2006 y se colgó en Google Vídeo el 8 de septiembre. Desde entonces, se podía acceder a él en la sección “vídeos más divertidos”, hasta que el 7 de noviembre Google lo retiró ante las protestas de una asociación de discapacitados.
La sentencia establece que el “derecho y la lógica de empresa no puede prevalecer sobre la dignidad de la persona” y ha levantado un gran revuelo. Muchos han visto en ella una amenaza para cierto tipo de empresas que alojan contenidos subidos directamente por los usuarios a Internet.
La cuestión es hasta qué punto estas empresas son responsables de los contenidos que deciden subir sus usuarios. Pero también es importante analizar la capacidad de Google en este caso para detectar contenidos de dudosa ética y su agilidad de respuesta ante la existencia de los mismos.
Quizá sea difícil determinar la responsabilidad sobre un contenido en sí, pero es de sentido común responsabilizar a Google de no filtrar y retirar contenidos claramente violentos, discriminatorios e inaceptables como el que ha generado esta polémica.
Pretender situar el derecho a la libertad de expresión por encima del resto de los derechos humanos es otorgarle una importancia desmesurada.
La otra responsabilidad evidente es la de quienes han accedido a ese vídeo, clasificado junto a “los vídeos más divertidos” y no lo han denunciado.
¿O es que no hay responsabilidad en dejar mostrar y en ver un hecho que atenta contra la dignidad de la persona?









